La pesadilla de los carbohidratos y el beneficio de las grasas


En la actualidad seguimos hablando de la relación entre grasa y colesterol como factores de riesgo de afecciones cardiacas, cuando es algo completamente erróneo.

Si los productos de comida procesada siguen utilizando la etiqueta "baja en grasa" para promover sus productos y hacerlos parecer más "saludables", pues mucha gente seguirá creyendo aquello de que es buena idea llevar una dieta baja en grasas.









Entonces, si tenemos que elevar el consumo de grasas ¿Debemos bajar el consumo de carbohidratos? Exactamente...

En un estudio de 2017, publicado en la afamada revista Lancet, investigadores de varias instituciones prestigiosas de todo el mundo estudiaron a una enorme cantidad de individuos de entre 35 y 70 años (133 335), provenientes de 18 países, durante un promedio de 7.4 años.* Realizaron valoraciones muy puntuales de las elecciones alimenticias que hacían en términos de composición de macronutriente (carbohidratos, proteínas y grasas), el consumo de grasas saturadas, grasas monoinsaturadas y grasas poliinsaturadas. Además, compararon las dietas con riesgos importantes, como de muerte prematura, episodio cardíaco grave, apoplejía e insuficiencia cardiaca.


Lo que descubrieron en este inmenso estudio es muy contundente:

Observaron que un mayor consumo de carbohidratos - al comprar el mayor consumo de carbohidratos con el menor consumo de carbohidratos - se asociaba a un incremento de 28% en el riesgo de muerte prematura. La cantidad de grasa total, así como el tipo de grasa, también se asoció de forma peculiar con el riesgo de mortandad. El riesgo de mortandad se redujo 14% entre quienes consumían más grasas saturadas, 19% entre quienes consumían más grasas monoinsaturadas y 20% entre quienes consumían los mayores niveles de grasas poliinsaturadas.
La conclusión a la que llegaron los autores fue ésta: "Una ingesta elevada de carbohidratos se asoció con mayor riesgo de mortandad total, mientras que el consumo total de grasa y los tipos individuales de grasa se vincularon a menores índices de mortandad total."

Para entender bien la pesadilla de los carbohidratos y el beneficio de las grasas...

Es útil recordar algunas nociones básicas de biología. Una vez dentro del cuerpo, los carbohidratos alimenticios (incluidos los azúcares y los almidones) se convierten en glucosa, la cual, le indica al páncreas que libere insulina en la sangre. La insulina, a su vez, traslada la glucosa al interior de las células y la almacena como glucógeno en el hígado y en los músculos. También es el principal catalizador de formación de grasa corporal a partir de la glucosa cuando el hígado y los músculos ya no tienen capacidad para almacenar el glucógeno. Es decir:

  • Los carbohidratos (y no las grasas alimenticias) son los principales responsables del aumento de peso.


Ahora veamos de cerca la grasa alimenticia...

La grasa siempre ha sido un pilar fundamental de nuestra alimentación. Más allá del hecho de que el cerebro humano consiste en más de 70% grasa, ésta juega un papel crucial en la regulación del sistema inmune. En pocas palabras, las grasas saludables como el omega 3 y las grasas monoinsaturadas reducen la inflamación, mientras que las grasas hidrogenadas y modificadas, que son muy comunes en los alimentos procesados, aumentan de manera sustancial la inflamación. Ciertas vitaminas (sobre todo A, D, E y K) necesitan de las grasas para que el cuerpo las absorba de forma apropiada. Dado que no son solubles en agua, sólo pueden ser absorbidas en el intestino delgado si vienen combinadas en grasa. Esto es importante porque:

  • La deficiencia de estas vitaminas de vital importancia, ocasionada por una mala absorción, siempre es grave, además de que se le puede vincular con enfermedades neurológicas, entre muchos otros padecimientos.


Reemplaza los carbohidratos con grasas...

Uno de los principales beneficios a la salud de una dieta baja en carbohidratos es la pérdida de peso. Asimismo, en el caso de los diabéticos, una dieta baja en carbohidratos disminuye los niveles de azúcar en la sangre, además de aumentar la sensibilidad a la insulina. De hecho, reemplazar los carbohidratos con grasas se está volviendo el método preferido para el tratamiento de la diabetes tipo 2.

Cuando acostumbras llevar una dieta alta en carbohidratos, la cual mantiene activos los disparos de insulina, limitas en gran medida (si no es que por completo) la descomposición de la grasa corporal como combustible. El cuerpo se vuelve adicto a aquella glucosa. Incluso es posible que uses tu propia reserva de glucosa, pero que aún así padezcas el bloqueo de la grasa disponible (para usarla como combustible) que ocasiona