La estabilidad mental a través de la dieta


Toda nuestra conversación que tuvimos anteriormente sobre la conexión insidiosa entre el gluten y los trastornos psicológicos comunes sin duda suscita preguntas sobre el papel que desempeña esta proteína en casi cualquier afección que involucra a la mente, desde la afección psiquiátrica más común en Estados Unidos — es decir, la ansiedad, la cual afecta aproximadamente a 40 millones de adultos— hasta padecimientos complejos como la esquizofrenia y el trastorno bipolar.










Desde hace mucho tiempo la ciencia ha observado un traslape entre la celiaquía y la depresión, como el que existe entre la celiaquía y el TDAH u otros trastornos conductuales.

En los años ochenta del siglo pasado empezaron a aparecer reportes de depresión entre pacientes con enfermedad celiaca. En 1982, un grupo de investigadores suecos reportó que “la psicopatología de la depresión es característica de la celiaquía en adultos”. Un estudio realizado en 1998 determinó que alrededor de una tercera parte de quienes padecen enfermedad celiaca también sufren depresión.*

Hoy en día, la depresión está presente hasta en 52% de los pacientes con intolerancia al gluten.Los adolescentes intolerantes al gluten también enfrentan altos índices de depresión; quienes son celiacos son particularmente vulnerables, pues tienen un riesgo de 31% de sufrir depresión (mientras que sólo 7% de los adolescentes sanos enfrentan ese riesgo).*

Surge una pregunta lógica:


¿Cómo se relaciona la depresión con el daño intestinal?

Éstas son afecciones complejas en las que influyen factores tanto genéticos como ambientales, pero muchos estudios demuestran que una gran cantidad de gente con estos diagnósticos también tiene una cierta intolerancia al gluten.

Una vez que el recubrimiento del intestino ha sido dañado por la enfermedad celiaca pierde su efectividad para absorber nutrientes esenciales, muchos de los cuales mantienen la salud del cerebro, como el zinc, el triptófano y el complejo B. Además, estos nutrientes son necesarios para la producción de sustancias neurológicas como la serotonina. Asimismo, la mayoría de las hormonas y las “sustancias de la felicidad” se producen en torno a los intestinos en lo que los científicos ahora denominan el “segundo cerebro”.*


Algunas de las deficiencias nutricionales más críticas que se han vinculado con la depresión...

Incluyen la de vitamina D y la de zinc. La importancia de la vitamina D en una gran variedad de procesos fisiológicos, incluida la regulación del estado de ánimo. De manera similar, el zinc es ajonjolí de todos los moles de la mecánica corporal. Además de ayudar al sistema inmune y mantener la agudeza mental, es necesario para producir y usar todos los neurotransmisores que determinan un buen estado de ánimo. Lo anterior sirve para explicar por qué el consumo de suplementos de zinc mejora los efectos de los antidepresivos entre quienes padecen depresión grave.

Una vez que estos individuos evitan los alimentos que contienen gluten...

Sus síntomas psicológicos se dirimen. En un artículo publicado en Psychology Today, Greenblatt afirma:

“La celiaquía no diagnosticada puede exacerbar los síntomas de la depresión o incluso puede ser la causa subyacente. Los pacientes con depresión deberían hacerse pruebas de deficiencias nutricionales. Incluso es posible que la celiaquía sea el diagnóstico correcto y no la depresión”.*

Muchos médicos pasan por alto las deficiencias nutricionales y muchas veces no se hacen pruebas de sensibilidad al gluten a sus pacientes porque están muy acostumbrados a recetarles medicamentos (y les resulta más cómodo).

Es importante señalar que una tendencia en común en varios de estos estudios es la cantidad de tiempo que se requiere para cambiar las cosas en el cerebro. Como ocurre con otros trastornos conductuales, como el TDAH y la ansiedad, los individuos pueden tardar hasta tres meses en sentir un alivio generalizado. Es fundamental ser consistente una vez que se inicia una dieta sin gluten. No pierdas la esperanza si no ves mejorías significativas de inmediato, pero date cuenta de que es probable que experimentes una mejoría sustancial en más de un aspecto.


¿Qué tiene que decir la ciencia sobre el vínculo entre el gluten y las enfermedades mentales más desconcertantes, como la esquizofrenia y los trastornos bipolares?

Éstas son afecciones complejas en las que influyen factores tanto genéticos como ambientales, pero muchos estudios demuestran que una gran cantidad de gente con estos diagnósticos también tiene una cierta intolerancia al gluten. Si además tiene antecedentes de celiaquía, corre má