¿La comida como causante de tu depresión?. ES|EN

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La idea de que lo que comemos amenaza nuestra capacidad de concentrarnos con la corteza prefrontal debería ser una señal de alarma. Significa literalmente que nuestra dieta nos pone en riesgo de volvernos más egoístas y menos empáticos. Más hedonistas y menos moderados. En un sentido muy real, la comida está dictando nuestros comportamientos.


Las dietas con alto contenido de carbohidratos refinados también se vinculan con un sinnúmero de problemas de salud, entre ellos un mayor riesgo de apoplejía, cardiopatías y diabetes. Estamos intentando cargar combustible para alcanzar el éxito, pero sólo estamos propulsando la enfermedad.


¿A qué se debe nuestros antojos de comida?


Debemos señalar que nuestros antojos de comida (sobre todo por alimentos dulces y azucarados) se remontan a nuestros ancestros.

El deseo de azúcar está programado en los genes porque representa un potente mecanismo de supervivencia.

Resultó la suma de utilidad para que nuestros antepasados cazadores-recolectores buscaran activamente la proverbial higuera. El azúcar, o el sabor dulces, era señal de que la fruta estaba madura. Esto significa que nuestros ancestros comían la fruta cuando estaba más cargada de nutrientes. El azúcar les ayudaba a producir y almacenar grasa corporal. Esa grasa servía como reserva de energía durante la escasez calórica del invierno y creaba una ventaja de supervivencia.


El dulzor activa de forma radical la vía de recompensas de la dopamina del cerebro, y como sabes, mientras más se gratifique esta vía, más estímulos exigirá.


¿Por qué crees que después de una comida completa todavía quieres un postre con mucha azúcar? ¿Cómo haces para acabarte a duras penas lo que tienes en el plato, pero no tener problema alguno para zamparte después una gran rebanada de pastel de chocolate? Por si fuera poco, la mayor estimulación del sistema de gratificaciones altera las señales de la dopamina y provoca síntomas adictivos. Junto con los cambios en los receptores de dopamina, este proceso parecer debilitar la corteza prefrontal y volverla menos capaz de controlar necesidades impulsivas y tendencias adictivas.*


En resumen, el azúcar (y los carbohidratos simples que el cuerpo rápidamente convierte en azúcar) irrumpe con fuerza en la vía de la gratificación, altera tu química cerebral para mantenerte enfermo y que vuelvas por más. De hecho, esos es exactamente lo que quieren los productores de alimentos ultraprocesados.

Las investigaciones indican que para 34% de los mexicanos que desayunan a diario, la elección más común es cereal. Los datos también indican que una tercera parte se siente apurada cuando come. Casi todos los cereales, en especial los que están pensados para niños, contienen azúcar añadida. Estamos hablando de cereal, un producto que suele promocionarse como saludable. Mucha gente prefiere comer donas u otros alimentos dulces altamente procesados para empezar el día.

Grandes bases de datos indican que estos alimentos con alto índice glucémico (alimentos que disparan los niveles de glucosa en la sangre) pueden contribuir a la depresión.* Y lo hacen a través de las vías de inflamación.

La inflamación contraría las acciones de un importante neurotransmisor: la serotonina.


Se descubrió que la inflamación se asociaba con un debilitamiento significativo de la conexión entre la amígdala y la corteza prefrontal.* Además, la inflamación parece aumentar la respuesta de la amígdala a imágenes amenazantes. Puede en última instancia provocar que tengamos menos control sobre nuestras acciones y emociones. Estos descubrimientos se vuelven más significativos cuando consideramos la multitud de formas de aumentar la inflamación, como la mala elección de alimentos, la falta de sueño, un estilo de vida sedentario y la falta de exposición a la naturaleza, por mencionar sólo unos cuantos.


Es probable que nuestros ancestros no hayan tenido que lidiar con la inflamación crónica, al menos no como tenemos que hacerlo hoy en día. ¿Cómo podemos prevenirla? Un buen sitio para empezar es nuestra elección de alimentos.


Referencias por orden de aparición


* N. D. Volkow, R. A. Wise y R. Baler, "The Dopamine Motive System: Implications for Drug and Food Addiction", Nat. Rev. Neurosci. 18, núm. 12 (noviembre de 2017): 741-752.

* J. E. Gangwisch et al., "High Glycemic Index Diet as a Risk Factor for Depression: Analyses from the Women's Health Initiative", Am J. Clin. Nutr. 102, núm.2 (agosto de 2015): 454-463.

* N. D. Mehta et al., "Inflammation Negatively Correlates with Amygdala Ventromedial Prefrontal Functional Connectivity in Association with Anxiety in Patients with Depression", Brain Behav. Immun. 73 (octubre de 2018): 725-7