La ciencia del sueño


Hoy en día entendemos mejor que nunca lo importante que es dormir desde una perspectiva científica.

Los exámenes, tanto de laboratorio como clínicos, demuestran que casi cualquier sistema del cuerpo se ve afectado por la calidad y la cantidad de sueño que recibe el cuerpo, sobre todo el cerebro. Entre los beneficios demostrados están que dormir determina cuánto comemos, cuán rápido va nuestro metabolismo, cuánto engordamos o adelgazamos, si podemos enfrentar las infecciones, cuán creativos o sagaces somos, qué tan bien manejamos el estrés, cuán rápido somos capaces de procesar la información y qué tan bien podemos organizarnos y almacenar recuerdos.*

¿Cómo un sueño adecuado influye en nuestros genes?

A principios de 2013 un grupo de científicos ingleses descubrió que privarse de sueño durante una semana alteraba la función de 711 genes, incluyendo algunos implicados en el estrés, la inflamación, la inmunidad y el metabolismo.* Cualquier cosa que afecte de manera negativa dichas funciones corporales fundamentales tiene un impacto en el cerebro. Dependemos de estos genes para generar una provisión constante de proteínas que reemplacen y reparen el tejido dañado, así que si dejan de funciones después de una semana de dormir mal eso dice mucho del poder que tiene el buen sueño en nuestra vida.

Aunque no nos demos cuenta de los efectos secundarios que provoca esto a nivel genético, sin duda experimentamos los otros síntomas del insomnio crónico: confusión, pérdida de memoria, niebla cerebral, baja inmunidad, obesidad, enfermedades cardiovasculares, diabetes y depresión. Todos estos padecimientos se vinculan de manera particular con el cerebro.

Dormir demasiado como potencial marcador temprano de deterioro cognitivo...

Aunque sabemos que la mayoría de la gente no duerme lo suficiente para cubrir la verdaderas necesidades del cerebro, también es importante señalar que dormir demasiado también se considera un potencial marcador temprano de deterioro cognitivo. En 2017 la revista Neurology reportó que dormir más de nueve horas por noche puede incrementar el riesgo de progresión de la demencia clínica en el transcurso de diez años.* Es una afirmación escalofriante, pero se vuelve aún más potente al saber que ese mismo estudio observó que quienes más dormían tenían menor volumen cerebral.

En resumen debe haber un sano equilibrio para cosechar los beneficios del sueño, el cual parece ser de siete a ocho horas para la mayoría de la gente, sin embargo muchas personas no duermen ni siquiera eso.

Los sorprendentes efectos del sueño en el hambre...

En una investigación sobre los "sorprendentes efectos del sueño en el hambre" detectó que al parecer las hormonas influidas por la falta de sueño son distintas en hombres y en mujeres.* Aunque el resultado es el mismo en ambos sexos -una inclinación a comer de más-, lo que en el fondo provoca el hambre no es igual para cada uno de ellos. En el caso de los hombres, la falta de suficiente sueño provoca una elevación de los niveles de ghrelina, una hormona que estimula el apetito. En el caso de las mujeres, los niveles de ghrelina no cambian por la falta de sueño, pero sí se ven afectados los de GLP-1, una hormona que suprime el apetito. Estoy de acuerdo en que una diferencia tan sutil puede parecer insignificante, pues el resultado final de comer de más ocurre sea cual sea el caso, pero esta conclusión demuestra cuán poco sabemos sobre la bioquímica del cuerpo humano en relación con el sueño.


¿Por qué los ritmos circadianos son fundamentales para el bienestar?

Cuando tenemos como seis semanas de nacidos, todos establecemos este patrón de actividad repetitiva asociada con los ciclos del día y de la noche que conservamos durante el resto de nuestras vidas. Al igual que los amaneceres y los atardeceres, estos ritmos se repiten burdamente cada 24 horas. Tenemos muchos ciclos que coinciden con el día solar de 24 horas; desde el de dormir y despertar, hasta los patrones determinados de nuestro transcurrir biológico: el aumento y la disminución de hormonas, las fluctuaciones de la temperatura corporal y el ir y venir de ciertas moléculas que fomentan nuestra salud y nuestro bienestar.

Cuando nuestro ritmo no está en sincronía con el día solar de 24 horas, nos sentimos enfermos o cansado, cosa que ocurre, por ejemplo, cuando viajamos y cruzamos zonas horarias, y obligamos al cuerpo a adaptarse lo más pronto posible a un ciclo nuevo. Por lo tanto, la próxima vez que te sientas extrañamente cansado, voluble, sediento, hambriento, torpe, olvidadizo o hasta alerta y agresivo, examina tus hábitos de sueño recientes y es posible que encuentres la respuesta. Basta decir que necesitamos un patrón regular y confiable de vigilia, así como un sueño refrescante para regular nuestras hormonas.

Podrían escribirse volúmenes y volúmenes sobre las hormonas del cuerpo pero, para los fines de explicar el vínculo entre el sueño y la salud mental, nos enfocaremos en una de las hormonas más devaluadas e ignoradas: la leptina (de la cual hablaremos en nuestro próximo artículo). Dado que en esencia coordina las reacciones inflamatorias del cuerpo y ayuda a determinar nuestros antojos de azúcar, no se puede hablar de la salud cerebral sin tomar en cuenta esta hormona importante, la cual se ve muy afectada por los patrones de sueño. Si tomas las riendas de este maestro de ceremonias biológico, podrás gobernar tu reino hormonal para beneficio de tu cerebro y de tu cuerpo.

Complementos

¿Tienes sueño?

Quizá no estés consciente de la mala calidad de tu sueño. A menos de que sepas a ciencia cierta que duermes bien y despiertes cada mañana sintiéndote renovado sin necesidad de poner una alarma, se recomienda que te realices un estudio de sueño conocido como polisomnografía. Es un procedimiento indoloro y no invasivo que requiere que pases una o dos noches en un laboratorio de sueño. Mientras duermes en sus instalaciones, el técnico del sueño registra múltiples funciones biológicas para determinar si padeces algún trastorno como apnea del sueño o síndrome de pierna inquieta. Querrás buscar médicos certificados o clínicas especializadas en estudios del sueño.

Referencias en orden de aparición


*Benedict Carey, "Aging in Brain Found to Hurt Sleep Needed for Memory", New York Times, 27 de enero de 2013, https://www.nytimes.com/2013/01/28/health/brain-aging-linked-to-sleep-related-memory-decline.html.

*C.S. Möller-Levet et al., "Effects of Insufficient Sleep on Circadian Rhythmicity and Expression Amplitude of the Human Blood Transcriptome". Proceedings of the National Academy of Sciences 110, núm. 12 (19 de marzo de 2013), pp.E1132-E1141.

*Andrew J. Westwood et al., "Prolonged Sleep Duration as a Marker of Early Neurodegeneration Predicting Incident Dementia", Neurodegeneration Predicting Incident Dementia", Neurology 88, núm. 12 (2017), pp. 1172-1179.

*Monica P. Mallampalli y Christine L. Carter, "Exploring Sex and Gender Differences in Sleep Health: A Society for Women's Health Research Report", Journal of Women's Health (Larchmont) 23, núm. 7 (2014), pp. 553-562.


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