En defensa del colesterol


Si te han hecho estudios para determinar tus niveles de colesterol, es probable que hayas agrupado la HDL (lipoproteína de alta densidad) y la LDL (lipoproteína de baja densidad) en categorías distintas: una "buena" y otra "mala". Contrariamente a lo que se puede pensar, no son dos distintos tipos de colesterol.

El colesterol - sin importar de qué "tipo" sea- no es tan terrible como te han hecho pensar.

Hace poco la ciencia descubrió que los cerebros enfermos tienen fuertes deficiencias tanto de grasa como de colesterol...

Y que los niveles totales de dicho colesterol en la vejez se asocia con una mayor longevidad.* El cerebro solo contiene 2% de nuestra masa corporal, pero tiene hasta 25% del colesterol total, que sirve de apoyo a la función y al desarrollo cerebrales. Eso quiere decir que una quinta parte del cerebro está compuesto de colesterol.


¿Cuál es la función del colesterol en nuestro cuerpo?

El colesterol forma membranas que rodean las células y permite que sigan siendo permeables, de modo que distintas reacciones químicas ocurran tanto adentro como afuera de la célula. De hecho, se ha determinado que la capacidad de desarrollar nuevas conexiones sinápticas en el cerebro depende de la disponibilidad de colesterol, el cual vincula las membranas celulares de manera que las señales puedan atravesar la sinapsis con facilidad. También es un elemento fundamental de la mielina que recubre la neurona y permite la transmisión rápida de información. Si una neurona es incapaz de transmitir mensajes, en realidad es inútil, así que el cuerpo la descarta como basura, como escombros que caracterizan a la enfermedad cerebral.

En esencia, el colesterol actúa como facilitador para que el cerebro se comunique y funcione de manera apropiada.

¿Y específicamente en el cerebro?

El colesterol en el cerebro sirve como un poderoso antioxidante que protege al cerebro de los efectos dañinos de los radicales libres. El colesterol es precursor de hormonas esteroideas como el estrógeno y los andrógenos, así como de la vitamina D, un antioxidante soluble en grasa de importancia fundamental.


La vitamina D formada de colesterol...

La vitamina D también es un poderoso antiinflamatorio que ayuda a eliminar agentes infecciosos del cuerpo que podrían causar enfermedades que ponen en riesgo la vida. En realidad no es una vitamina, sino que actúa más bien como esteroide u hormona. Dado que está formada de colesterol, no te sorprenderá saber que la gente que tiene ciertas enfermedades neurodegenerativas -como Parkinson, Alzheimer y esclerosis múltiple- presenta niveles bajos de la misma. A medida que envejecemos, los niveles naturales de colesterol tienden a aumentar, lo cual es bueno, porque también aumenta nuestra producción de radicales libres. Por lo tanto, el colesterol puede darnos cierta protección frente a aquellos villanos.

Tener bajos niveles de colesterol en el cuerpo pone en peligro la capacidad de la gente para digerir las grasas y también implica un riesgo para el equilibrio de electrolitos del cuerpo, dado que el colesterol ayuda a controlar tan delicado equilibrio. De hecho, el cuerpo considera al colesterol como un colaborador tan importante que cada célula tiene forma de administrarse su propia reserva.


Si privas a tu cerebro de colesterol, entonces...

Afectarás directamente la maquinaria que detona la liberación de neurotransmisores. Éstos afectan las funciones de memoria y de procesamiento de información. Dicho de otro modo:

El doctor Yeon-Kyun Shin, profesor de biofísica en la universidad Estatal de Iowa, es considerado una de las autoridades en el tema acerca de cómo funciona el colesterol en las redes neuronales para transmitir mensaje. En una entrevista que dio a ScienceDaily, expresó sin rodeos:*

Afecta tu inteligencia, y qué tanto recuerdas las cosas. Si intentas bajar el colesterol con medicamentos que atacan la maquinaria que sintetiza el colesterol en el hígado, dicho fármaco también llegará al cerebro. Ahí también reduce la síntesis de colesterol, el cual es necesario para el cerebro. Nuestro estudio demuestra que hay un vínculo directo entre el colesterol y la liberación de neurotransmisores, y sabemos con exactitud cuál es la mecánica molecular de lo que ocurre en las células. El colesterol cambia la forma de las proteínas para estimular el pensamiento y la memoria.

¿En verdad existe el "colesterol peligrosamente alto"?

El colesterol es, a lo mucho, un actor secundario en la cardiopatía coronaria, además de ser un predictor bastante impreciso del riesgo de sufrir un infarto. Más de la mitad de los pacientes hospitalizados por infarto tienen niveles de colesterol dentro del rango "normal". Hoy en día sabemos que se ha refutado la idea de que reducir de forma súbita los niveles de colesterol disminuirá mágica y radicalmente el riesgo de sufrir un infarto.

Los factores de riesgo de infarto más importantes que pueden modificarse incluyen el tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol, la falta de ejercicio aeróbico, el sobrepeso y llevar una dieta alta en carbohidratos. Por lo tanto, pacientes con niveles altos de colesterol de, digamos, 240 mg/dl o mayores, es casi un hecho que sus médicos familiares ya les habrán recetado un medicamento para disminuir el colesterol. Esto está mal tanto en la teoría como en la práctica. Como ya hemos discutido, el colesterol es una de las sustancias químicas más cruciales para la fisiología humana, en particular en lo que respecta a la salud del cerebro.

El mejor estudio de laboratorio al cual acudir para determinar el estado de salud es la hemoglobina A1C, no los niveles de colesterol. El colesterol alto por sí solo rara vez puede considerarse una amenaza significativa.

Complementos

La razón por la cual nos centramos en las grasas (en el artículo anterior), y sobre todo en el colesterol, no es sólo porque estos ingredientes tienen todo que ver con la salud del cerebro, sino también porque vivimos en una sociedad que sigue santa