El sufrimiento como logro; contribuyendo a una mejor comprensión de estas vivencias humanas.


Cuando escuchas la palabra sufrimiento ¿qué sería lo primero que se te viene a la mente? ¿a qué lo asocias? podría ser dolor tal vez, a una debilidad, a algo que desde un principio tenemos que evitar ¿no? y estoy de acuerdo. Si bien la búsqueda del placer y la evasión del dolor forman parte de nuestra naturaleza, la cultura juega un papel fundamental en cómo nos enfrentamos al sufrimiento.








Es muy frecuente identificar dolor con sufrimiento, aunque, en términos rigurosos, se trate de realidades distintas. Mientras que el dolor posee siempre un soporte fisiológicamente detectable, con el sufrimiento muchas veces no es así.

Saunders (en los años 1960) propuso el concepto de “dolor total”, pero las concepciones más contemporáneas de sufrimiento son aún más completas que las de la fundadora del movimiento Hospice.

Las diferentes culturas poseen diferentes concepciones acerca del sufrimiento. Por ejemplo, la cultura budista lo encara, y a su función, de forma integrada a la vida cotidiana de las personas. En nuestra cultura fueron surgiendo, a lo largo de los años, variadas formas de comprensión del sufrimiento y del modo de sentirlo. Aunque lo abordaremos en la época actual, podemos encontrar más de una connotación; por ejemplo, como se mencionó, se asocia generalmente al dolor.

¿Por qué el sufrimiento y el dolor son realidades distintas?

La definición de dolor más común en la práctica clínica lo identifica, de modo más o menos consciente, como una señal emitida por tejidos corporales alterados. El dolor existe siempre como una manifestación de alteraciones fisiológicas, cuya causa usualmente se identifica a partir de técnicas auxiliares de diagnóstico. La mayoría de las veces en las que esto ocurre, se les dice a las personas que se quejan de dolor que éste no resulta de acontecimientos en su cuerpo, sino de “factores psicológicos”. Este aparente diagnóstico manifiesta otra creencia difundida entre los profesionales de salud: lo que es del nivel psicológico no existe, es imaginado, es sólo mental, es decir, la mente no es de orden fisiológica, no vive inmersa en un cuerpo.


La Asociación Internacional de Estudio del Dolor (cuya sigla en inglés es IASP) definió el dolor, hace casi 20 años, como la experiencia sensorial y emocional desagradable asociada a daño tejidural actual o potencial, o descrita en términos de tal daño. Se asume que el dolor posee una dimensión profundamente subjetiva, por tratarse de una vivencia. El dolor puede ser considerado agudo o crónico (en lo que respecta a la intensidad); la primera es una forma de alerta del organismo, frente a la agresión mecánica, química o térmica; la segunda provoca desequilibrios orgánicos, disminuyendo progresivamente las capacidades funcionales de las personas.

Y entonces, ¿Qué es el sufrimiento?

Frente a las múltiples definiciones, se optó por la definición clásica de sufrimiento en el mundo de la salud, enunciada por Cassell, dado que permite dilucidar determinadas experiencias de sufrimiento no siempre evaluadas como tal. Así, genéricamente, el sufrimiento es un estado de aflicción severa, asociado a acontecimientos que amenazan la integridad (mantenerse intacto) de una persona. El sufrimiento exige una conciencia de sí, involucra las emociones, tiene efectos en las relaciones personales de la persona, y tiene un impacto en el cuerpo. Esta situación existencial de aflicción grave se verifica en aquello que la persona identifica con su interior, usualmente asociado a emociones, como la ansiedad, y a sentimientos, como tristeza, frustración, impotencia, etc. El hecho de tratarse de una vivencia interior torna posible que no sea siempre detectable por un observador.


Tal Ben-Shahar es profesor de Psicología Positiva en Harvard y en su opinión, la búsqueda de la perfección es el principal motivo de nuestra infelicidad. Como él dice: “O aprendemos a fallar o fallamos al aprender”. Y para lograr esto, debemos también prepararnos para superar el sufrimiento.
El sufrimiento profundo, indecible, bien puede ser llamado bautismo, regeneración, iniciación a una nueva condición. George Eliot

Uno de los beneficios más significativos del sufrimiento se encuentra en que genera un profundo respeto por la realidad

Si bien cada persona puede alcanzar un estado de gloria o nirvana, lo cierto es que se puede aprender mucho de la forma de ver la vida de los budistas, con su impermanencia e imperfecciones, sus defectos y sus desengaños.