El señorío de la leptina


Para explicar el vínculo entre el sueño y la salud mental, es de suma importancia hablar sobre una de las hormonas más devaluadas e ignoradas: la leptina.

Dado que en esencia coordina las reacciones inflamatorias del cuerpo y ayuda a determinar nuestros antojos de azúcar, no se puede hablar de la salud cerebral sin tomar en cuenta esta hormona importante, la cual se ve muy afectada por los patrones de sueño.


Corría el año de 1994. Un hallazgo dejó boquiabierta a la comunidad médica y cambió para siempre la perspectiva del cuerpo humano y de su sistema hormonal complejo, así como la del sueño y su verdadero poder en la orquestación del imperio.*


Se le denominó leptina...

La cual resulta que no es una hormona cualquiera, sino que, al igual que la insulina, es una de las principales y en última instancia influye en todas las demás y controla casi todas las funciones del hipotálamo. En esta parte del cerebro habita tu dinosaurio interno, es decir, se trata de una estructura ancestral que data de antes de la existencia de la humanidad, que se localiza justamente en medio de la cabeza y que es responsable de las actividades rítmicas y de una amplia gama de funciones fisiológicas, desde el hambre hasta el sexo. La leptina se encontró en un lugar improbable: las células grasas.

Para explicar el vínculo entre el sueño y la salud mental, nos enfocaremos en una de las hormonas más devaluadas e ignoradas: la leptina.

Dado que en esencia coordina las reacciones inflamatorias del cuerpo y ayuda a determinar nuestros antojos de azúcar, no se puede hablar de la salud cerebral sin tomar en cuenta esta hormona importante, la cual se ve muy afectada por los patrones de sueño.


¿Cuál es la función de la leptina en el cuerpo?

Como casi cualquier otra hormona, es sumamente compleja. Hay un sinnúmero de interrelaciones, y describirlas excede los propósitos de este artículo. Por lo tanto lo pondré en términos simples .

La leptina es, en su nivel más básico, una herramienta primitiva de supervivencia que se vincula de manera particular con la coordinación de las reacciones metabólicas, hormonal y conductual a la inanición. Como tal, tiene un efecto poderoso en las emociones y en el comportamiento. Digamos que es una especie de portero, así que una vez que conozcas esta hormona sabrás cómo regular el descanso de tu sistema hormonal y, con ello, controlar tu salud de maneras inimaginables.

¿Qué hacen los niveles sanos de leptina?

Aunque la leptina se encuentra en las células grasas, no significa que sea "mala". En exceso, como todo, podría derivar problemas de salud, sobre todo en enfermedades degenerativas y en una menor longevidad. Sin embargo, los niveles sanos hacen justamente lo contrario: previenen la mayoría de las enfermedades ligadas al envejecimiento y fomentan la longevidad. Mientras más aumentes tu sensibilidad a esta hormona fundamental, más sano estarás. Nora T. Gedgaudas, aclamada terapeuta nutricional, define la leptina en concreto en su libro Primal Body, Primal Mind:*

En esencia, la leptina controla el metabolismo de los mamíferos. La mayoría de la gente cree que eso es responsabilidad de la tiroides, la cual, a su vez, regula la velocidad del metabolismo. La leptina vigila todo el almacenamiento de energía y decide si hacernos sentir hambre y almacenar más grasa, o si prefiere quemar la grasa existente. La leptina orquesta la reacción inflamatoria e incluso es capaz de controlar en el sistema nervioso la agitación simpática versus la parasimpática. Si alguna parte del sistema (hormonal) falla, incluyendo las suprarrenales o las hormonas sexuales, no tendrás posibilidades de resolver el problema de fondo si no controlas los niveles de leptina.

Las personas con niveles bajos de leptina...

La próxima vez que sueltes el tenedor y te levantes de la mesa, agradécelo a tu leptina. Cuando tu estómago está lleno, las células grasas liberan la leptina que le indica a tu cerebro que deje de comer. Es el freno del cuerpo, lo cual explica por qué la gente con niveles bajos de leptina tiende a comer en exceso. Un estudio seminal publicado en 2004 demostró cómo quienes experimentaban un descenso de 20% de los niveles de leptina tenían 24% más hambre y apetito, y se sentían atraídos a alimentos altos en calorías y en carbohidratos, en particular dulces, refrigerios salados y alimentos amiláceos.* Pero ¿qué causó este descenso de leptina? La respuesta es la siguiente: la falta de sueño. Se ha aprendido mucho de las hormonas a partir de los estudios del sueño, los cuales, a su vez, nos han hecho valorar la importancia de dormir y descansar en la regulación de las hormonas.

No hay un solo medicamento o suplemento en el planeta que equilibre los niveles de leptina, pero dormir mejor, así como comer mejor, bastará.

¿Eres resistente a la leptina?

Todos debemos hacernos esa pregunta. Es casi un hecho que lo eres si llevas una dieta alta en carbohidratos y no duermes bien. En el libro La dieta Rosedale, escrito por Ron Rosedale y Carol Colman, se lleva a cabo un repaso de la importancia de la leptina en el control del peso y se enumeran los síntomas de resistencia, muchos de los cuales son compartidos por la resistencia a la insulina:*

  • Tener sobrepeso

  • Ser incapaz de cambiar tu apariencia corporal, sin importar cuánto te ejercites.

  • Ser incapaz de bajar de peso o de evitar el rebote.

  • Ansiar con frecuencia "comida reconfortante".

  • Sentirse fatigado después de comer.

  • Sentirse ansioso y estresado de manera frecuente.

  • Sentir hambre todo el tiempo y a horas inusuales de la noche.

  • Tener la tendencia de comer tentempiés después de las comidas.

  • Poseer altos niveles de triglicéridos en ayunas (por encima de 100mg/dL), sobre todo cuando igualan o exceden los de colesterol.

  • Tener osteoporosis.

  • Tener problemas para dormir o para no despertar en medio de la noche.

  • Tener la presión arterial alta.

  • Ansiar con regularidad azúcar o estimulantes como la cafeína.

No entres en pánico si tienes razones para creer que eres resistente a la leptina pues como ya he mencionado, el mejor remedio es empezar por dormir bien y comer mejor. No será necesario que recurras a medicamentos para dormir, pues el mejor de todos los sueños se da de forma natural.

Referencias en orden de aparición


*Y, Zhang et al., "Positional Cloning of the Mouse Obese Gene and Its Human Homologue", Nature 372, núm. 6505 (1* de diciembre de 1994), pp. 425-432,

*Nora T. Gedgaudas, Primal Body, Primal Mind: Beyond the Paleo Diet for Total Health and a Longer Life, Rochester, Vermont, Healing Arts Press, 2011.

*K. Spiegel et al., "Brief Communications: Sleep Curtailment in Healthy Young Men Is Associated with Decreased Leptin Levels, Elevated Ghrelin Levels, and Increased Hunger and Appetite", Annals of Internal of Medicine 141, núm 11 (7 de diciembre de 2001), pp. 846-850.

*Ron Rosedale y Carol Colman, The Rosedale Diet, Nueva York, William Morrow, 2004.


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