El síndrome de desconexión; una triste coyuntura. ES|EN

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En el estilo de vida materialista no cabe el concepto de amistad, no cabe el concepto de amor: puro trabajo, 24 horas del día, como máquina. Por ende, en la sociedad moderna terminamos convirtiéndonos en parte de esa gran máquina móvil.

- Su santidad el XIV Dalai Lama, El libro de la alegría.


Contesta mentalmente algunas preguntas con nosotros...


¿Qué fue lo primero que hiciste esta mañana al despertar? ¿Qué secuencia de actos describen tu mañana típica? Apostamos a que tu rutina ha cambiado radicalmente con respecto a como era hace apenas 10 o 15 años. ¿Cuántos minutos pasan antes de que revises el teléfono celular o te desplaces por algún medio de comunicación o redes sociales? ¿Cuántas veces deslizas el dedo? ¿Cuántas veces haces clic? Y, por lo general, ¿Qué desayunas? ¿Cereal, un bollo, pan dulce, un bisquet, una dona que puedes llevar en la mano mientras haces otras cosas? ¿Qué clase de interacciones personales tienes con tus seres queridos antes de salir de casa?


Mientras conduces al trabajo por la misma ruta que siempre has tomado, ¿vas sintonizado contigo mismo y piensas tranquilamente en el día que tienes por delante? ¿O te sientes angustiado, disperso y abrumado? ¿Vas mandando mensajes de texto, revisando tu correo y hablando por celular cuando deberías estar atento a los semáforos? Cuando llegas a la oficina, ¿te cuesta trabajo concentrarte durante un largo rato sin que te arrastren las distracciones digitales? ¿Comes en el escritorio? ¿Realizas diversas tareas al mismo tiempo a lo largo del día, siempre con teléfono cerca de ti? ¿Te comunicas con la gente sobre todo mediante correos electrónicos, mensajes de texto y llamadas telefónicas, más que en persona?


Después del trabajo, ¿te das tiempo para dar una reconfortante caminata al aire libre o para hacer ejercicio?, ¿o llegas a casa, te sirves un trago y cenas comida procesada o envasada? ¿Te vas a la cama exhausto al final del día y, sin embargo, no puedes conciliar el sueño?


¿Te despiertas de forma repentina en medio de la noche? Y cuando despiertas por la mañana, ¿te levantas sintiéndote miserable, sólo para repetir la misma rutina monótona?


Nuestra sociedad ha experimentado un cambio fundamental desde principios del siglo XXI, en gran parte debido a una explosión en la disponibilidad de tecnología personal que nos mantiene enganchados. Se calcula que 70% de los seres humanos del planeta poseen un teléfono inteligente.* Los datos disponibles muestran que el usuario promedio de internet pasa más de dos horas al día en redes sociales.*

Este movimiento tectónico ha dado lugar a una cultura de desconexión a nuestro alrededor: caminamos con la cabeza mirando hacia nuestros aparatos, evitando ideas diferentes de las nuestras, mientras nos enfrentamos a mensajes constantes que nos dicen que hacer (come más, compra más, pública más en redes, cae mejor y recibe más likes).


Si de verdad ponemos atención, lo sentiremos en nuestro interior: un vacío; una sensación de añoranza.


Participar en la existencia consumista moderna está provocando cambios físicos en nuestro cerebro. Pero, ¿de qué forma? Interrumpe el acceso a la parte más evolucionada del cerebro que nos permite ver el panorama general y tomar decisiones bien pensadas. Al mismo tiempo, fortalece las vías que nos hacen impulsivos, ansiosos, temerosos y dependientes de una satisfacción inmediata. Este recableado nos hace gastar el tiempo y dinero en cosas que no nos traen felicidad a largo plazo. Nos produce una insatisfacción permanente. Y es exactamente ahí donde nos quieren los intereses empresariales, porque eso da lugar a mayores ganancias.

La aterradora verdad es ésta: nuestro cerebro se apega cada vez más a un programa que otros controlan: a saber, intereses comerciales que se aprovechan del deseo del cerebro primitivo de obtener gratificación instantánea. Tu atención y tus decisiones se venden al mejor postor, a las compañías que saben mejor que nadie cómo manipular la psicología y la biología para su propio beneficio.


¿Qué compone al síndrome de desconexión?

  • Actividad mecánica.

  • Soledad.

  • Impulsividad.

  • Estrés crónico.

  • Inflamación crónica.

  • Malas relaciones.

  • Gratificación instantánea.

  • Narcisismo.

Una adicción casi irresistible a los placeres de corto plazo y una ilusión comercializada de gozo sostenible. A dicho estado de separación de la felicidad sostenible se le denomina síndrome de desconexión, y es hora de oponer resistencia. En la lista anterior mostramos las ocho principales características del síndrome de desconexión.


El primer paso para oponer resistencia es...

Estudiar con detenimiento la diferencia entre el mundo que se nos hace creer que es real y la auténtica realidad. Asomarse detrás de la cortina para ver la realidad a la que nos enfrentamos en la actualidad puede ser desalentador, pero es un proceso que conduce al verdadero poder. Cuando veas las cosas tal como son, empezarás a recuperar el control de tu vida. Si entendemos cómo y por qué ha sido secuestrado tu cerebro, podrás decidir cambiar tu vida. Sustituir elecciones que no te ayudan por unas que sí te darán la libertad de buscar la satisfacción a largo plazo y la realización duradera. Y cuando asumas el control del cableado de tu cerebro podrás configurar un sistema que siga tomando esas buenas decisiones.


Abre tus ojos a la realidad y verás maravillas.



Referencias en orden de aparición


* "Ericsson Mobility Report: 70 Percent of World's Population Using Smartphones by 2020", comunicado de prensa, 3 de junio de 2015.

* Para información sobre el uso de medios digitales, véase Nielsen.com.


ENGLISH VERSION

The disconnection syndrome; a sad juncture.






















In the materialistic lifestyle there is no room for the concept of friendship, there is no room for the concept of love: pure work, 24 hours a day, like a machine. Hence, in modern society we end up becoming part of that great mobile machine.

- His Holiness the XIV Dalai Lama, The Book of Joy.


Mentally answer some questions with us...


What was the first thing you did this morning when you woke up? What sequence of acts describe your typical morning? We bet your routine has radically changed from what it was just 10 or 15 years ago. How many minutes pass before you check your cell phone or scroll through any means of communication or social networks? How many times do you slide your finger? How many times do you click? And, generally, what do you have for breakfast? Cereal, a muffin, sweet bread, a biscuit, a donut that you can carry in your hand while doing other things? What kinds of personal interactions do you have with your loved ones before leaving home?


As you drive to work the same route you've always taken, are you tuning in to yourself and calmly thinking about the day ahead? Or are you feeling distraught, scattered, and overwhelmed? Are you texting, checking your email and talking on your cell phone when you should be watching for traffic lights? When you get to the office, do you have a hard time concentrating for a long time without being dragged down by digital distractions? Do you eat at the desk? Do you carry out different tasks at the same time throughout the day, always with a phone close to you? Do you communicate with people mostly through emails, text messages, and phone calls, rather than in person?


After work, do you take time to take a comforting walk outside or exercise? Or do you come home, help yourself to a drink and dinner of processed or packaged food? Do you go to bed exhausted at the end of the day and still can't fall asleep?


Do you wake up suddenly in the middle of the night? And when you wake up in the morning, do you wake up feeling miserable, only to repeat the same monotonous routine?


Our society has undergone fundamental change since the early 21st century, largely due to an explosion in the availability of personal technology that keeps us hooked. An estimated 70% of human beings on the planet own a smartphone. * Available data shows that the average internet user spends more than two hours a day on social media. *

This tectonic movement has given rise to a culture of disconnection around us: we walk with our heads looking towards our devices, avoiding ideas different from ours, while we are faced with constant messages that tell us what to do (eat more, buy more, public more in networks, it falls better and receives more likes).


If we really pay attention, we will feel it within us: a void; a feeling of longing.


Participating in modern consumer existence is causing physical changes in our brain. But in what way? It interrupts access to the most evolved part of the brain that allows us to see the big picture and make well-thought-out decisions. At the same time, it strengthens the pathways that make us impulsive, anxious, fearful, and dependent on immediate satisfaction. This rewiring makes us spend time and money on things that do not bring us long-term happiness. It produces us a permanent dissatisfaction. And that's exactly where business interests want us, because that leads to higher profits.

The terrifying truth is this: Our brains become increasingly attached to a program that others control: namely, business interests that prey on the primitive brain's desire for instant gratification. Your attention and your decisions are sold to the highest bidder, to companies that know better than anyone how to manipulate psychology and biology for their own benefit.

What makes up the disconnection syndrome?

  • Mechanical activity.

  • Loneliness.

  • Impulsiveness.

  • Chronic stress

  • Chronic inflamation.

  • Bad relationships.

  • Instant gratification.

  • Narcissism.

An almost irresistible addiction to short-term pleasures and a commercialized illusion of sustainable enjoyment. This state of detachment from sustainable happiness is called the disconnect syndrome, and it's time to resist. In the above list we show the eight main characteristics of the disconnection syndrome.


The first step in resisting is...

Carefully study the difference between the world that we are led to believe is real and the authentic reality. Peeking behind the curtain to see the reality we are faced with today can be daunting, but it is a process that leads to true power. When you see things as they are, you will begin to regain control of your life. If we understand how and why your brain has been hijacked, you can decide to change your life. Substituting choices that don't help you with ones that do give you the freedom to pursue long-term satisfaction and lasting fulfillment. And when you take control of the wiring in your brain, you can set up a system that keeps making those good decisions.


Open your eyes to reality and you will see wonders.


References in order of appearance


* "Ericsson Mobility Report: 70 Percent of World's Population Using Smartphones by 2020", press release, June 3, 2015.

* For information on the use of digital media, see Nielsen.com.




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