El poder de la incertidumbre. ES|EN

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Me gusta creer que nuestras debilidades son nuestras fortalezas más grandes disfrazadas de miedo.


Uno de los miedos más grandes que se vive en la actualidad es el miedo a la incertidumbre; cada uno de nosotros hace hipótesis en su cabeza sobre lo que creemos que podemos hacer, lo que puede pasar, cuándo terminará tal situación, todo en base a la información que vayamos recibiendo. A todo esto le podemos llamar jugar con la incertidumbre, uno de nuestros mayores miedos.


Nos gusta el control, necesitamos resultados concretos y esperables, de tal forma que tengamos la sensación de que controlamos nuestra vida y lo que gira a su alrededor. Nos gusta planear respuestas a situaciones que todavía no se nos han presentado, es decir, imaginamos situaciones y después analizamos cómo actuaremos en tal situación. Sí, nuevamente nuestra mente jugando con nuestros pensamientos.

Lamentablemente en muchas ocasiones las situaciones que imaginamos no son de la forma que lo planeamos, y emergen sentimientos como la angustia, la ansiedad o la desesperación, especialmente cuando lo que sucede lo percibimos como potencialmente peligroso. Junto a estos, pueden incluso surgir problemas de autoestima al no vernos capaces de hacerle frente . En esta situación, podemos ser nuestros peores enemigos, y lo que debemos entender es que, ya no es tanto el hecho en sí lo que nos produce malestar, sino nuestras predicciones y anticipaciones constantes, en forma de escenarios claramente negativos e incluso catastróficos (p.ej., “voy a morir”; “seguro que me echan del trabajo”; “no terminará nunca el covid”…). Por ello, es importante afrontarlo de la mejor forma posible, de tal manera que consigamos estabilizarnos y, dicho de forma simple, mantener la calma.


Así como nuestra mente nos juega jugadas en las que terminamos perdiendo, sintiendo estrés, miedo y ansiedad que son causados principalmente por situaciones que nos hace imaginar, nosotros podemos utilizar diferentes estrategias para ganar esas batallas. Como por ejemplo:



  • Mantener una mente objetiva: Como se ha visto, nuestra mente nos la jugará creando escenarios muy negativos. Lo más importante es tener en cuenta que existen otras alternativas, seguramente mucho menos catastróficas, y sobre todo mucho más válidas que las que anticipamos. Debemos simplemente considerarlas, recordárnoslas, y confiar en que puedan darse de esta manera, ahí es cuando tu papel de optimista juega un papel muy importante. No se trata de ser exageradamente optimista, sino simplemente de empequeñecer la potencia de las interpretaciones negativas, y dar cabida a pensamientos e hipótesis realistas, y tranquilizadoras.

Si algo puede salir mal, saldrá mal. Sin importar que tanto te preocupes, que tanto luches con la realidad, pasará lo que tenga que pasar.
  • Contrastar y aceptar la información: Este está muy ligado con el anterior. El miedo puede hacer que vayamos directamente a confirmar nuestros mayores temores con información errónea. En la actualidad hay un sin fin de medios de comunicación que se dedican a difundir información falsa. Así, para conseguir ser racionales, relativizar, y disminuir el miedo, es importante ceñirnos a la información que nos proporcionen, y únicamente la que nos llegue de las autoridades sanitarias y gubernamentales. Algo así como ni más ni menos.


  • Exteriorizar y comunicarnos: Debemos mantener el contacto con las personas de confianza, y exteriorizar nuestro malestar. Esto, por un lado ayuda por un lado a sacar ciertas emociones negativas, y por el otro, permite ver que no estamos solos ante la situación. Además, fomenta la confianza interpersonal, facilitando que los demás se permitan abrirse también con más facilidad creando una fuerte comunidad.

  • Mantener una rutina y hábitos: Es importante intentar ver que no todo debe girar entorno al problema, y procurar conservar una rutina diária lo más saludable y estructurada posible dentro de la “improvisación” que nos está tocando vivir. De esta forma, intentar adaptar nuestras actividades resulta primordial, y ver hasta qué punto podemos conservar su realización con tal de sentirnos adaptados y con control.

Esta y otras estrategias pueden resultar muy útiles para combatir un miedo que resulta particularmente frecuente. En la situación que se vive en la actualidad es muy fácil preocuparse y estresarse por el futuro, es importante saber que el miedo a la incertidumbre es algo muy común pero manejable, pero más importante, que es creado por nuestra mente.


Cuando nos demos cuenta del simple hecho de que la realidad es lo único que importa y que nuestro futuro y pasado que nos crean ansiedad, incertidumbre y sufrimiento son causados por pensamientos que nos envía la mente, podremos ganar la batalla.

ENGLISH VERSION

The power of uncertainty.