El círculo vicioso de la comida chatarra; ¿en realidad es tu decisión no comer saludable? ES|EN

Actualizado: 4 de dic de 2020

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Imagina por un momento que no hay nada en particular que te preocupe. Te sientes equilibrado y lleno de energía, en lo mínimo agotado, agobiado o muerto por dentro. Confías en la fisiología innata de tu cuerpo para cuidarte y curarte. No estás demasiado estresado porque confías en que cualquier dificultad que surja se resolverá por sí sola. No te incomoda que pasará mañana, aunque tienes la sensación de que, sea lo que sea, no perderás el control. Aceptas el pasado, por traumático que haya sido. Incluso aceptas a las amistades que tienen puntos de vista diferentes a los tuyos.


Todo se siente bien. Cuando hablas a tus adentros, tu tono es relajado, abierto y optimista. La banda sonora de tu vida es una canción que quieres poner una y otra vez.

Es difícil concebir este nivel de calma y satisfacción cuando las obligaciones del mundo moderno dan la impresión de ser más ineludibles y aplastantes cada día que pasa. Pero puedes alcanzar esa realidad. El secreto radica en saber qué está pasando en tu cabeza para luego cambiar el circuito que conduce por caminos destructivos. En Mønclair creemos en una premisa muy simple:


El desempeño de nuestro cerebro está siendo manipulado, lo que tiene como resultado que nuestros conductos nos hacen sentir más solos, angustiados, deprimidos, desconfiados, propensos a enfermedades y obesos que nunca. Al mismo tiempo, tenemos la impresión de estar desconectados de nosotros mismos, de lo demás y del mundo en general.

La mayoría de la gente está de acuerdo con que las malas decisiones en nuestras actividades cotidianas influyen en nuestra salud...

Por ejemplo, sabemos que la comida chatarra es mala para el cuerpo y con el tiempo puede provocar toda clase de enfermedades. Entonces, ¿por qué seguimos comiéndola? ¿por qué elegimos constantemente consumir los productos equivocados? La respuesta es complicada, pero parte de la solución radica en entender una simple verdad: estamos programados para consumir esos venenos.

Nuestras elecciones alimentarias son algunos de los muchos hábitos de vida que pueden traer consigo bienestar o bien enfermedades crónicas. Las enfermedades crónicas provocan 70% de las muertes en el mundo: la mitad de la población sufre al menos una enfermedad crónica, como diabete, cardiopatía, cáncer y Alzheimer.*

La Organización Mundial de la Salud ahora clasifica el conjunto de enfermedades degenerativas crónicas (como ya las mencionadas) como la primera causa de muerte en el mundo, por encima de la hambruna, las enfermedades infecciosas y las guerras.*

Esto puede no ser noticia para ti si eres consciente de la relación crítica entre una mala dieta y las enfermedades. Sin embargo, de lo que tal vez no te das cuenta es de que la comida y los líquidos que consumes pueden cambiar tus emociones, tus pensamientos y la manera en que percibes el mundo. Algo también muy importante es que el estado de ánimo y las percepciones también influyen de manera directa e impactante en nuestras elecciones alimenticias. Esto es algo de lo que se aprovecha la industria alimentaria para generar un círculo vicioso que destruirá tu salud... y tu mente.


¿Cómo nos puede destruir la industria alimentaria?

A través de la incesante exposición a la publicidad, miles de veces al día se nos recuerda que la gratificación instantánea es el camino a la felicidad.


El mensaje entra de modo subliminal. Las empresas gastan miles de millones de dólares para convencerte de que busques la felicidad en el lugar equivocado: literalmente reconfiguran tu cableado cerebral, de tal manera que ansías las cosas que más te alejan de tu objetivo. Quizá creas que estás haciendo todo lo que se supone que debes hacer para triunfar en la vida, y aun así la situación dista de ser maravillosa. Los medios de comunicación social te dicen que todo el mundo se la está pasando bomba. Los anuncios te dicen que comprar algo te cambiará la vida o que una pastilla para adelgazar elimina tus llantitas.

Tus intentos por comer sanamente se ven frustrados por un suministro ilimitado de calorías deliciosas y baratas. Sientes como si no velar por tu salud fuera tu culpa. Este escenario deprimente es ahora la norma y está avivando una cultura de estrés crónico.

Por desgracia, esta clase de estrés es tóxico para el cerebro y daña precisamente las partes que promueven la capacidad de acción y la sensación de que tienes el control de tu vida. Y en tus intentos de sobrellevarlo, una vez más recurres a la gratificación instantánea, con lo que hace más difícil romper los circuitos neuronales que desencadenan y refuerzan esta conducta. La escotilla de emergencia se aleja todavía más.


Entonces... ¿es realmente tu decisión consumir alimentos chatarra? Desde una perspectiva biológica, muchos factores nos conducen a la trampa de la gratificación instantánea. Por ejemplo, es posible que tu cuerpo al momento o después de consumir estos alimentos se encuentre en un tipo de inflamación crónica, la cual está muy relacionada con muchas de las enfermedades que hoy en día nos afligen, pero es posible que no sepas que la misma inflamación crónica también influye en el cerebro y te lleva a tomar malas decisiones y actuar de manera impulsiva.


Pero se puede mejorar, puedes mejorar. Tu cuerpo y tu mente quieren mejorar; sólo necesitan saber cómo y creo que ya sabes la respuesta.


Referencias en orden de aparición


*National Association of Chronic Disease Directors, "Why We Need Public Health to Improve Healthcare", https://www.chronicdisease.org.page.whyweneedph2imphc. (Fecha de acceso:10 de noviembre 2020.)

*Organización Mundial de la Salud, "Noncommunicabe Diseases and Their Risk Factors", https://www.who.int/ncds/en/. (Fecha de acceso:10 de noviembre de 2020.)


ENGLISH VERSION

The vicious cycle of junk food; Is it really your decision not to eat healthy?


Imagine for a moment that there is nothing in particular that worries you. You feel balanced and energetic, the least bit drained, burdened, or dead inside. You rely on your body's innate physiology to take care of and heal you. You are not overly stressed because you trust that any difficulties that arise will resolve themselves. You don't mind what will happen tomorrow, although you have the feeling that, whatever it is, you won't lose control. You accept the past, however traumatic it may have been. You even accept friends who have different points of view than you.


Everything feels good. When you speak to yourself, your tone is relaxed, open, and optimistic. The soundtrack of your life is a song that you want to play over and over again.



This level of calm and satisfaction is difficult to conceive when the obligations of the modern world seem more inescapable and crushing with each passing day. But you can achieve that reality. The secret lies in knowing what is going on in your head and then changing the circuit that leads to destructive paths. At Mønclair we believe in a very simple premise:


Our brain's performance is being manipulated, resulting in our ducts making us feel more alone, distraught, depressed, suspicious, disease-prone, and obese than ever. At the same time, we have the impression of being disconnected from ourselves, from others and from the world in general.

Most people agree that poor decisions in our daily activities influence our health ...

For example, we know that junk food is bad for the body and can lead to all kinds of diseases over time. So why do we keep eating it? Why do we constantly choose to consume the wrong products? The answer is complicated, but part of the solution lies in understanding a simple truth: We are programmed to consume these poisons.

Our food choices are some of the many lifestyle habits that can bring well-being or chronic illness. Chronic diseases cause 70% of deaths in the world: half of the population suffers from at least one chronic disease, such as diabetes, heart disease, cancer and Alzheimer's. *


The World Health Organization now classifies the group of chronic degenerative diseases (as already mentioned) as the first cause of death in the world, ahead of famine, infectious diseases and wars. *

This may not be news to you if you are aware of the critical relationship between poor diet and illness. However, what you may not realize is that the food and liquids you consume can change your emotions, your thoughts and the way you perceive the world. Something also very important is that mood and perceptions also have a direct and impactful influence on our food choices. This is something the food industry takes advantage of to create a vicious cycle that will destroy your health ... and your mind.


How can the food industry destroy us?

Through incessant exposure to advertising, thousands of times a day we are reminded that instant gratification is the way to happiness.


The message enters subliminally. Companies spend billions of dollars to convince you to look for happiness in the wrong place: They literally reconfigure your brain wiring so that you crave the things that take you the farthest away from your goal. Maybe you think you are doing everything you are supposed to do to succeed in life, and yet the situation is far from wonderful. Social media tells you that everyone is having a blast. Ads tell you that buying something will change your life or that a diet pill will remove your love handles.

Your attempts to eat healthy are thwarted by an unlimited supply of cheap and delicious calories. You feel like not taking care of your health is your fault. This depressing scenario is now the norm and is fueling a culture of chronic stress.

Unfortunately, this kind of stress is toxic to the brain, damaging precisely the parts that promote agency and the feeling that you are in control of your life. And in your attempts to cope, you once again resort to instant gratification, making it more difficult to break the neural circuits that trigger and reinforce this behavior. The emergency hatch slides further away.


So ... is it really your decision to eat junk food? From a biological perspective, many factors lead us to the trap of instant gratification. For example, it is possible that your body at the time or after consuming these foods is in a type of chronic inflammation, which is closely related to many of the Diseases that afflict us today, but you may not know that the same chronic inflammation also influences the brain and leads you to make bad decisions and act impulsively.


But it can be improved, you can improve. Your body and mind want to improve; they just need to know how and I think you already know the answer.


References in order of appearance

* National Association of Chronic Disease Directors, "Why We Need Public Health to Improve Healthcare", https: //www.chronicdisease.org.page.whyweneedph2imphc. (Date accessed: November 10, 2020.) * World Health Organization, "Noncommunicabe Diseases and Their Risk Factors", https://www.who.int/ncds/en/. (Date accessed: November 10, 2020.)



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