Dieta de nuestros ancestros vs dieta moderna ¿cuál es la mejor opción?


Volvamos por un momento a la época de los cazadores y los recolectores. Piensa que sus cerebros no eran muy distintos del tuyo, puesto que ambos han evolucionado para buscar alimentos ricos en grasas y azúcar.

Finalmente, es un mecanismo de supervivencia. El problema es que tus intenciones de cazar no fructifican mucho porque vives en la era de la abundancia y es más factible que encuentres grasas y azúcares procesados. Entonces aunque tu cerebro funcione de forma similar al suyo, tus fuentes de nutrición son completamente diferentes.


Abordaremos el tema enfocándonos en la diferencia de la dieta de nuestros antepasados y la dieta recomendada por los expertos en nutrición.

Échale un vistazo al siguiente cuadro que representa las principales diferencias entre nuestra dieta y la de nuestros antepasados.


Gráfico por Mønclair


¿Qué tienen que ver estas diferencias en hábitos alimenticios con la calidad de envejecimiento y con la propensión a padecer ciertos trastornos o enfermedades neurológicas? Todo.

Los estudios que describen al Alzheimer como un tercer tipo de diabetes empezaron a surgir en 2005,* pero el vínculo entre una mala alimentación - en especial si es alta en carbohidratos - y el Alzheimer apenas empezó a llamar la atención gracias a investigaciones recientes que demuestran su existencia.* Dichas investigaciones son tan convincentes que resultan espeluznantes, aunque a la vez nos empoderan. Pensar que es posible prevenir el Alzheimer con sólo cambiar lo que comemos es extraordinario.


Esto no sólo tiene implicaciones en la prevención del Alzheimer...

También de muchas otras enfermedades neurológicas. Así que es momento de desprenderse de algunos mitos a los que la gente se sigue aferrando.

Los principales son:

1) una dieta baja en grasas y alta en carbohidratos es buena

2) el colesterol dietético es malo.


Cada vez son más los estudios que demuestran que el colesterol elevado reduce el riesgo de padecer enfermedades neurológicas y aumenta la longevidad.* En la misma tónica, se ha demostrado que los niveles elevados de grasa dietética (del tipo saludable, no grasas trans) son claves para la salud y aumenta la función cerebral.

¿Que qué? Sé que debes estar cuestionando estas afirmaciones porque dicen todo lo contrario de lo que te han enseñado a creer.


Una de las investigaciones más premiadas y respetadas que se realizó en Estados Unidos -el famoso Estudio Cardiaco de Framingham- ha agregado volúmenes de datos a nuestro entendimiento de ciertos factores de riesgo de diversas enfermedades, entre ellas la demencia. Dicho estudio comenzó en 1948 con el reclutamiento de 5 209 hombres y mujeres de 30 a 62 años de edad del pueblo de Framingham, Massachusetts. Ninguno de ellos había sufrido hasta el momento un infarto ni una apoplejía, ni había desarrollado síntomas de enfermedad cardiovascular.* A todos se les dio seguimiento de 16 a 18 años. Cada cuatro a seis años se les realizaba análisis cognitivos para evaluar cosas como la memoria, el aprendizaje, la formación de conceptos, cualidades que se ven afectadas en los pacientes de Alzheimer.

Según el reporte de la investigación, publicado en 2005

Hay una relación lineal favorable entre el colesterol total y las medidas de elocuencia verbal, atención, razonamiento abstracto, y una puntuación compuesta que mide múltiples ámbitos cognitivos.* Asimismo, el estudio concluyó que "los bajos niveles naturales de colesterol total se asocian con un bajo desempeño en mediciones cognitivas, las cuales tienen altas exigencias de razonamiento y funcionamiento ejecutivo".

Dicho de otro modo, la gente con los niveles más altos de colesterol salió mejor evaluada en las pruebas cognitivas que quienes tenían niveles bajos.


¿Dieta baja en carbohidratos? Sí, por favor...

Si te aterra la idea de someterte a una dieta baja en carbohidratos (y ya te estás mordiendo las uñas al pensar que tendrás que renunciar a los deliciosos alimentos que tanto amas), no te des por vencido aún, pues tan pronto como tu metabolismo deje de depender de los carbohidratos y empiece a confiar en la grasa y en la proteína, descubrirás que es más fácil alcanzar muchos objetivos, como perder peso sin esfuerzo y de forma permanente, tener más energía durante el día, dormir mejor, ser más creativo y productivo, tener una memoria más aguda y un cerebro más veloz, y disfrutar una mejor vida sexual, sin tomar en cuenta que además estarás protegiendo tu cerebro ¿atractivo no?.


El cerebro necesita colesterol para prosperar...

El colesterol es un nutriente esencial para la función de las neuronas y desempeña un papel fundamental como elemento estructurador de las membranas celulares. También tiene la función de antioxidante y de precursor de sustancias que nutren al cerebro, como la Vitamina D y ciertas hormonas relacionadas con los esteroides (por ejemplo, hormonas sexuales como testosterona y estrógeno). Lo principal es que el colesterol se considera un combustible esencial para las neuronas, las cuales son incapaces de generar cantidades significativas de colesterol por sí mismas; en lugar de eso, depende de aquel, que traslada cierta proteína específica por el torrente sanguíneo. Curiosamente esta proteína transportadora es la...

LDL mejor conocida como "colesterol malo"...

De hecho, la LDL no es una molécula de colesterol ni buena ni mala. Es una lipoproteína de baja densidad que no tiene nada de malo, cuyo papel principal en el cerebro, como ya he mencionado, es capturar el colesterol proveedor de vida y transportarlo a la neurona, donde desempeña funciones de importancia fundamental.


De la salud cerebral a la ¡salud total!

Es un hecho inescapable que hemos evolucionado para convertirnos en una especie que requiere consumir grasas para vivir y estar sanos. Las cantidades masivas de carbohidratos que consumimos en la actualidad están atizando un incendio silencioso en nuestro cuerpo y en nuestro cerebro. Y no me refiero a sólo las cosas refinadas y procesadas que todos sabemos que no nos harán quedar bien frente al médico (ni mucho menos sobre la báscula). Me encanta cómo lo expresa el doctor William Davis en su obra seminal, Wheat Belly:*

Ya sea una hogaza de pan multigrano orgánico alto en fibra o pan dulce industrializado, ¿qué es exactamente lo que estás ingiriendo? Todos sabemos que el pan dulce no es más que una indulgencia hiper procesada, pero los consejos convencionales nos dicen que el primero es la elección más saludable, pues es fuente de fibra y de vitaminas B, y es rico en carbohidratos "complejos".

Ahora bien, no olvidemos que la moneda tiene dos lados. Asomémonos al otro y observemos los contenidos de estos cereales e intentemos enter por qué -independientemente de la forma, el color, el contenido de fibra y su cualidad orgánica- tiene efectos potencialmente extraños en los humanos.


El objetivo de este artículo es explicarte la diferencia de una dieta baja en carbohidratos y alta en grasas (como la de nuestros antepasados), y presentarte una nueva forma de visualizar y tratar tu cerebro (y tu cuerpo). Damos por sentado que el sol sale por el este todas las mañanas y se pone en el oeste todas las noches. Al día siguiente, el sol hace los mismo de nuevo. Pero ¿qué pensarías si te dijera que el sol no se mueve en absoluto? Somos nosotros quienes giramos alrededor de él.

Supongo que eso ya lo sabías, pero lo sustancial de la analogía es que tendemos a casarnos con ideas que ya no son válidas. La misión de Mønclair es hacer más amplias las estructuras para que incluyan estos conceptos que son parte de nuestra cultura y de nuestra forma de vida. Sólo entonces seremos capaces de lograr avances serios y significativos en el conocimiento de las afecciones modernas.

Referencias en orden de aparición


*Eric Steen et al., "Impaired Insulin-like Growth Factor Expression and Signaling Mechanisms in Alzheimer's Disease-Is This Type 3 Diabetes?", Journal of Alzheimer´s Disease 7, núm.1 (2005), pp. 63-80.

*R. O. Roberts et al., "Relative Intake of Macronutrients Impacts Risk of Mild Cognitive Impairment or Dementia", Journal of Alzheimer's Disease 32, núm. 2 (2012), pp. 329-339.

*David Perlmutter y Alberto Villoldo, Power Up Your Brain: The Neuroscience of Enlightenment, Nueva York, Hay House, 2011.

*Marios Hadjivassiliou et al., "Does Cryptic Gluten Sensitivity Play a Part in Neurological Illness?", Lancet 347, núm. 8998 (10 de febrero de 1996), pp. 369-371.

*Henry W. Woltman y Frank J. Heck, "Funicular Degeneration of the Spinal Cord without Pernicious Anemianeurologic Aspects of Sprue, Nontropical Sprue and Idiopathic Steatorrhea", Archives of Internal Medicines (Chicago) 60, núm.2

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